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Orígenes

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La lana fue uno de los recursos naturales que el hombre aprendió a utilizar hace aproximadamente 10.000 años AC para protegerse de las variabilidades del clima. Es una fibra suave de origen animal obtenida a través de la esquila, principalmente de ovejas.

La esquila es un procedimiento que no produce daño. Se lleva a cabo en primavera o comienzos del verano dejando el resto del año que el animal recupere su pelaje.

Su capacidad para mantener el calor hizo que se convirtiera, junto a las pieles, en la mejor alternativa al momento de tener que abrigarse. De hecho se sabe que el primer hombre en hacer cumbre en el Monte Everest en 1953, Edmund Hillary, llevó como abrigo varias prendas de lana.

Más tarde, con el avance de la tecnología comenzó a fabricarse indumentaria con materiales sintéticos que terminaron desplazando a la lana como opción. Sin embargo, hoy volvemos a pensar en los tejidos naturales a la hora de elegir cómo protegernos.

La evolución natural de los animales así como su crianza en territorios más aptos ha posibilitado obtener tejidos de mayor calidad y finura.

La lana es un tejido formado por fibras rizadas. El diámetro de la fibra es lo que permite dar cuenta de su calidad. Los tejidos de lana ultrafina, como el merino, son muy confortables y tienen excelentes propiedades térmicas por lo que son muy recomendables para la práctica de actividades de alta montaña y aire libre en general.